Reflexiones de la claqueta

Al leer este título seguramente todo estáis pensando en ese par de trozos articulados de madera o plástico en uno de los cuales se escribe el título, la escena y el número de toma en el rodaje de una película de cine. Y su nombre proviene del clac que hacen los dos trozos de madera al ser accionados uno contra otro.

Pues no.

En música, la claqueta es un sonido repetitivo a una velocidad determinada que marca el ritmo al que deben ser interpretadas todas las notas que forman una composición musical. Quizá no sea una utilización muy afortunada del término cinematográfico, pues la claqueta musical (los anglosajones le denominan clic, quizá de manera más apropiada a mi entender) deriva de un artilugio estrictamente musical: el metrónomo.

En resumidas cuentas, la claqueta es un metrónomo metido en un programa digital de grabación musical.

Las ventajas que tiene sobre el metrónomo clásico es que no ocupa lugar. Es completamente exacto, es decir, todos los programas la ejecutan igual, con lo cual puedes intercambiar pistas de grabación sabiendo que el que recibe y utiliza dichas pistas puede utilizar exactamente la misma velocidad que has utilizado tú como referencia. En una misma grabación podemos hacer el diseño de tal manera  que dicho metrónomo digital cambie a nuestra voluntad la velocidad o el compás. Nos permite hacer que coincidan perfectamente en el tiempo determinadas notas de varios instrumentos. Todo un artilugio tecnológico propio de la era digital que ha venido a facilitar el trabajo de la grabación. Y la exactitud rítmica. Algunos baterías la utilizan en directo. Los de alto nivel, como el nuestro 😉

¿Y esto qué tiene que ver con los Beatles? Pues que ellos no la usaban por un motivo básico. En su época no existía. Existía el metrónomo, pero solo lo usaban los músicos de clásica para su estudio personal. Los Beatles no la necesitaban. La tenían en su cabeza. Cuenta Geoff Emerick que en el tema Penny Lane, Paul McCartney se grabó varias pistas de piano a velocidad perfecta y sin ningún tipo de metrónomo.

También hay detractores de este artilugio. Al conseguir que la música suene a velocidad constante y exacta, la “deshumaniza” un tanto. Lo cierto es que nuestros queridos Fab four nos demostraron hace muchos años que no es necesaria para hacer bien la música.

Y después de estas sesudas reflexiones que no llevan casi a ningún sitio, doy un giro de 180 grados y me despido de vosotros por hoy con un tema interpretado por los Mustang, de los que ya hablamos hace tiempo. ¡Lástima que la adaptación al castellano no tenga casi nada que ver con la letra original!

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