The Bootleg Beatles. El 50 aniversario del concierto en Las Ventas.

Al día siguiente de entrar en vigor una ley que recuerda a los años sesenta, nos juntamos unos cuantos en la plaza de toros de Las Ventas para rememorar el acontecimiento histórico que fue la visita de los Beatles a Madrid.

Con un aforo casi lleno, si bien bastante acotado en tendidos y sentado en el coso, como hace cincuenta años, y con un rango de edades bastante amplio, la tarde-noche prometía interesante, y desde luego pintaba nostálgica.

Lo primero que me llamó la atención fue lo desangelado del escenario, pues esperaba una producción más grande, o espectacular más bien, de los Bootleg Beatles; más fiel a la realidad de los 60, por otro lado.

El espectáculo comenzó con el concierto de los Pekenikes, presentados esta vez por Fernandisco (lo de Torrebruno era complicado). Se notaba que no tocan habitualmente juntos, y que eso de subirse a un escenario como las Ventas lo tenían olvidado alguno de ellos. Para colmo podría decirse que no probaron sonido, aunque la cosa mejoró para el final. Sin embargo a mi no pudieron evitar sacarme una sonrisa, unas palmas, y hasta algún baile. En cualquier caso ellos si estuvieron allí, en el mismo sitio hace cincuenta años, igual que no pocos de los asistentes al concierto, que levantaron la mano cuando les preguntaron desde el escenario.

Después de los Pekenikes aparecieron lo que todo el mundo estaba esperando, que en realidad no es otra cosa que una banda que imita-en todo lo posible- a los Beatles. Y no lo hacían nada mal.

Dividieron el show en tres etapas, con tres vestimentas, pelucas y bigotes, diferentes. Una época de trajes grises y temas guitarreros, otra caracterizados como el la portada de Sgt. Peppers, con sus temas más psicodélicos, y una final, vestidos como en la carátula del Abbey Road, con sus temas finales.

Salvo un tema de la primera época, el resto del repertorio se componía de temas especialmente míticos y conocidos. Merece especial mención el acompañamiento de la orquesta, que clavaba los arreglos que tantas veces hemos escuchado en los discos, así como el de un músico auxiliar, bastante discreto, que ayudaba a que todo sonara como en los discos (teclados, panderetas, percusiones…), ejecutando toda la música en directo, salvo contadas excepciones, como las grabaciones de fondo de “I’m de Walruss”.

En general el espectáculo fue maravilloso, la interpretación musical, la actuación de los músicos, que imitan las voces y el aspecto físico y escénico de los cuatro de Liverpool…No deja de ser raro pensar que estás viendo a una banda que imita a otra, que espera que les veas como si les vieses a ellos, pero salvando esa limitación, desde luego es un show que merece la pena ver, y en concreto en un lugar y en una fecha como esta.

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